El cuerpo no es la medida de todas las cosas. Una prueba.
¿Cómo surgió la idea de la sensación térmica? Unos exploradores antárticos pusieron una botella de agua afuera y midieron qué tiempo le tomaba al líquido congelarse en distintas condiciones del aire y del viento.
No hacía falta más que extrapolar las botellas a los cuerpos. Así, la sensación térmica es la percepción de frío o calor del cuerpo en condiciones de la temperatura del aire y la velocidad del viento.
Sofismo puro.
Este supuesto índice, para simplificar, considera que el cuerpo es la medida de la térmica.
Como decía el sofista griego Protágoras (circa 485 a C. a circa 411 a C.): “El hombre es la medida de todas las cosas”. Y agregaba: “De las cosas que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no son”. Y santas Pascuas.
Hay que decir que el bueno de Protágoras se ganaba sus buenos dracmas cobrando honorarios a los ciudadanos que querían hacer política y dar discursos en el ágora para conseguir votos. Un influencer, diríamos hoy.
Platón le plantó cara al sofismo. Si el mismo viento es frío para mí porque lo siento frío y es caliente para ti porque lo sientes caliente, ¿significa esto que el viento es en sí mismo a la vez frío y caliente? ¿O que el viento no es en sí mismo ni frío ni caliente?
Verdades como puño.






