sábado, 22 de agosto de 2026

Negar la mirada

No hay una sola que mire a cámara. Las han catalogado como ladronas de tiendas. Mecheras.

Todas rehúyen la cámara de fuelles con vidrios sensibilizados que exigen que se queden quietas unos segundos. Acatan la inmovilidad. Pero bajan la mirada, miran hacia el costado. ¿Es vergüenza? ¿O una forma de resistencia?

¿Una protesta como la de los cocheros de carruajes que, en 1989, se ofendieron porque querían que se tomaran una foto para registrarlos e hicieron una huelga de varios días?

Fotografiar a las mecheras no es una novedad. La Policía Federal viene haciéndolo desde 1887, cuando publicó Galería de ladrones, una suerte de catálogo con casi doscientos retratos fotográficos de ladrones y reincidentes a fin de que pudieran ser reconocidos fácilmente por los agentes.  

¿Qué pasa en la actualidad con las mecheras? Cuando en La Salada, el complejo ferial de Ingeniero Budge, se descubren mecheras, las desnudan. Y desfilan desnudas por los pasillos del mercado. Las exponen. Las exhiben aún más que en el siglo XIX.